Colaboración; dejando atrás el ego.

Por: Andrés Vigorena

Creo que como individuos, y gracias a la estructura social, estamos programados a la competencia. Desde que somos pequeños queremos ser los mejores en todo.

  • El más ágil en el deporte del recreo.
  • El que tiene las mejores calificaciones de la generación.
  • O en mi caso: el más “talentoso” de la clase de pintura.

Al entrar a la universidad en la carrera de Diseño de Información Visual, me empecé a crear como profesionista y los trabajos en equipo salieron a la luz. Desde un inicio, hacer trabajos colaborativos es argumentado por los maestros con aprender a dialogar, debatir, apoyarte en las habilidades de otros para así en conjunto lograr un proyecto de calidad que tu solo no podrías.

Ahora, lo curioso de esto es que muchas veces no fue así; un trabajo en equipo era entender que yo lo iba a sacar adelante sólo.

Como bien dicen “el que mucho abarca poco aprieta”.

Aprender a ser mi peor juez y criticar continuamente mi trabajo me llevó a ser un intenso que dudaba mucho de las capacidades de otros. Me convertí en un todólogo que me ha ayudado mucho en el ámbito laboral, pero que con el tiempo he tenido que ir acotando para no entorpecer procesos.

Es justo en esta etapa de vida laboral donde empiezo a entender la palabra “colaboración” y el hecho de que trabajando con gente que admiras puedes llegar más lejos. Yo no estaba acostumbrado a delegar o apoyarme en otros para sacar adelante proyectos.

  • Si necesitaba fotografía, yo tomaba las fotos.
  • ¿Ilustración? Las hacía yo.
  • ¿Branding y web? También.

Pero ¿qué pasa cuando ya tienes muchos proyectos y tus manos ya no son suficientes?

Apoyarte en personas talentosas es la herramienta necesaria para lograr cosas grandes. El mundo del diseño es gigante y querer abarcar todo muchas veces implica tiempo y múltiples habilidades.

Hay que aprender a ceder, argumentar, a retarse.

Recibir retroalimentación de otros fomenta la creatividad y el aprendizaje… no solo de los que comparten tu profesión, si no de todos aquellos involucrados en un proyecto. Mellow Consulting me ha enseñado eso, dejar atrás el egocentrismo para participar.